La crucifixión de Jesús es un hecho narrado en los
evangelios, que relata la muerte de Cristo en el Gólgota de acuerdo con la fe
cristiana. Jesús de Nazaret, a quien el cristianismo considera el Hijo de Dios
y el Mesías, según la tradición fue arrestado, juzgado por el Sanedrín de
Jerusalén y sentenciado por el procurador Pilato a ser flagelado y, finalmente,
crucificado. En conjunto estos acontecimientos son conocidos como «la pasión».
Algunas fuentes no cristianas también aportan una imagen histórica, aunque muy
esquemática, de la muerte violenta de Jesús.1 Por otra parte, para la mayoría
de los biblistas, la presencia de una inscripción o titulus de condena de Jesús
de Nazaret —presente de forma unánime en los cuatro evangelios canónicos—
constituye uno de los datos más sólidos del carácter histórico de su pasión.2 3
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El sufrimiento de Jesús y su muerte representan los aspectos
centrales de la teología cristiana, incluyendo las doctrinas de la salvación y
la expiación. Los cristianos han entendido teológicamente la muerte de Jesús en
la cruz como muerte en sacrificio expiatorio.5 6 Los cristianos católicos y
ortodoxos celebran la Eucaristía como actualización o continuación,
independientemente del tiempo y del espacio, de este mismo sacrificio.7 8


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